Todo tiene su tiempo: cómo aceptar los tiempos de Dios hoy
Cómo aceptar los tiempos de Dios cuando ya no aguantas esperar Pedimos paciencia y, en el fondo, lo que queremos es que el problema se resuelva ya. Es una contradicción que casi nadie admite en voz alta, pero que se nota en cada oración apurada, en cada "¿hasta cuándo, Señor?" repetido como queja más que como pregunta real. Si buscas cómo aceptar los tiempos de Dios cuando desesperas, es probable que ya hayas pasado por esa contradicción tú también: pedir calma con los dientes apretados. Quiero decirte algo antes de seguir: no estás fallando en tu fe por sentir esto. La desesperación no te hace menos creyente. Te hace humano. Y precisamente porque esta lucha es tan antigua, la Biblia le dedica un pasaje entero: Eclesiastés 3:1. "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora." Vamos a ver qué significa realmente este versículo, quién lo escribió y por qué —aunque suene simple— puede convertirse en un ancla cuando sientes que Dios ...